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Cuando los médicos informaron a la familia que la niña se quedó sin actividad cerebral, la familia decidió donar los órganos.
El accidente sucedió mientras la niña jugaba y comía semillas; fue llevada de inmediato al hospital Ramón Cárcano de Laboulaye, pero ya era tarde. "Es una gran tristeza. Se hizo todo lo posible con el apoyo de la terapia de Río Cuarto pero no se pudo. Comió una semilla y en lugar de irse para el estómago o de expulsarla, se le fue por las vías respiratorias. Fue una fatalidad", aseguró el doctor Walter Accotto, según el sitio cordobés La Voz.
"La paciente ingresó con falta de aire y pensamos que era un cuadro asmático, un bronco espasmo. Como no respondía a los minutos le pusimos asistencia respiratoria y ahí la familia nos contó que estaba comiendo esas famosas pipas de girasol", agregó Accotto.
El hecho ocurrió el sábado a la tarde. Los especialistas informaron que la menor iba a ser trasladada esa misma noche pero que al subirla a la ambulancia hizo un paro cardíaco y tuvieron que volver al hospital a estabilizarla. El domingo volvió a descompensarse y necesitó muchas drogas y asistencia respiratoria. Finalmente el lunes la declararon con muerte cerebral.
El director del hospital aseguró que estos casos no son habituales pero que cuando ocurren el grado de mortalidad es elevado.