
El Club Olimpia de Venado Tuerto emitió un comunicado oficial en las últimas horas para aclarar su postura frente a una problemática que vuelve a estar en el centro de la escena: la presencia de “trapitos” o cuidacoches en la vía pública.
Bajo el título “Información importante”, la institución respondió a reiteradas consultas de socios y vecinos por la presencia de estas personas en las afueras de su estadio. “Debido a varias consultas recibidas por la presencia de ‘trapitos’ en las afueras del Estadio Olimpia, el club informa que no tiene responsabilidad alguna”, señala el texto difundido por la Comisión Directiva.
La aclaración se da en un contexto donde la discusión sobre los cuidacoches ha tomado fuerza a nivel provincial. En Santa Fe, el Senado ya dio media sanción a un proyecto que busca prohibir la actividad de trapitos, limpiavidrios y personas que reserven lugares en la vía pública a cambio de dinero.
La iniciativa apunta a modificar el Código de Faltas, estableciendo sanciones que podrían incluir multas, trabajos comunitarios e incluso arresto en casos de reincidencia o situaciones de extorsión. Además, prevé que cada municipio tenga un rol clave en la implementación y control de la norma.
El avance del proyecto marca un cambio de enfoque en la provincia, donde en algunas ciudades ya se dejó atrás la idea de regular la actividad para pasar directamente a su prohibición, en respuesta a denuncias de vecinos por cobros indebidos o situaciones de presión.
Impacto en Venado Tuerto
En Venado Tuerto, la problemática no es ajena. Si bien no existe actualmente una normativa local de gran alcance sobre los cuidacoches, su presencia suele intensificarse en eventos masivos, como partidos de fútbol o espectáculos, especialmente en zonas cercanas a clubes y espacios de alta concurrencia.
El caso de Olimpia refleja justamente esa situación: el movimiento que generan los eventos deportivos atrae a personas que se ofrecen a cuidar vehículos, generando en algunos casos incomodidad o preocupación entre los asistentes.
De avanzar la ley provincial, el municipio deberá definir cómo aplicar la normativa en el ámbito local, lo que podría traducirse en mayores controles o directamente en la prohibición de la actividad.
Entre el orden y la cuestión social
El debate sobre los “trapitos” no solo gira en torno a la seguridad y el uso del espacio público, sino también a una problemática social más profunda. Muchas de las personas que realizan esta actividad lo hacen como forma de subsistencia, en contextos de vulnerabilidad.
En ese sentido, el proyecto provincial contempla también alternativas de inclusión, como programas de reinserción laboral e incentivos para su contratación en el sector formal.
Mientras tanto, situaciones como la planteada por el Club Olimpia vuelven a poner el tema sobre la mesa a nivel local, en una discusión que combina reclamos vecinales, responsabilidades institucionales y la necesidad de respuestas de fondo por parte del Estado.
